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Qué son los regímenes de ciudadanía íntima y cómo se cuelan en las políticas públicas

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Reseña del libro: The Tenacity of the Couple-Norm: Intimate citizenship regimes in a changing Europe. Autoras: Sasha Roseneil, Isabel Crowhurst, Tone Hellesund, Ana Cristina Santos y Mariya Stoilova

 JOSÉ YARZA

¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba?
Pedro Salinas

Pedro, protagonista de La sombra del ciprés es alargada, decide hacerse marino mercante; cree que así nunca albergará afecto alguno, pues teme profundamente el dolor de la pérdida. Que Delibes reservara un final tan cruel a tal propósito quizás convierta esta historia en una tragedia esencial de nuestro tiempo. Entre todos nuestros destinos, el afecto es el único verdaderamente ineludible.

Resulta sencillo señalar la importancia del afecto y sus diversas formas de expresión en nuestras vidas. En cambio, su relación con las instituciones sociales y políticas es compleja y enfrenta numerosos problemas de conceptualización y demostración empírica.

Aun así, el debate público de quiénes quieren, cómo y a quién resurge periódicamente en las sociedades modernas y se ramifica en la accesibilidad de las instituciones civiles para las personas LGTBIQ, su protección ante la discriminación y la violencia, las actitudes sociales ante la vida en soltería, la influencia cultural y política en la relación de las mujeres con la maternidad, la violencia de género, etc.

“El libro pivota sobre el concepto de regímenes de ciudadanía íntima, una forma de sintonizar el lema de la tercera ola del feminismo: lo personal es político”

The tenacity of the couple norm: intimate citizenship regimes in a changing Europe, publicado en 2020, ofrece un intento de sistematización útil para pensar estas cuestiones, especialmente de cara a un primer ejercicio de la oposición al CSACE (Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado) o similares, además de constituir un ejemplo reciente de investigación cualitativa basada en las historias de vida y el análisis documental.

El libro pivota sobre el concepto de regímenes de ciudadanía íntima, una forma de sintonizar el lema de la tercera ola del feminismo: “lo personal es político”. El germen que incuba la idea de ciudadanía de T.H Marshall, la forma en la que un individuo pertenece a una comunidad, se propaga más allá de los ámbitos económicos y políticos para adentrarse en la intimidad de las personas. Las relaciones afectivas entre los individuos y consigo mismos adoptan diversas formas según el entramado de normas jurídicas, políticas públicas, costumbres y reglas sociales. Cabe entonces preguntar, ¿Cuál sería la probabilidad de que nuestras relaciones personales tuvieran ciertas características y no otras? ¿Cuáles son las relaciones mayoritarias? ¿Cuál es el coste de tener una identidad y relaciones minoritarias?

Las normas de un régimen

Un régimen dado resulta reconocible por las normas o patrones que sigue el comportamiento de los individuos de un grupo. Según la investigación, el régimen de ciudadanía íntima europeo es un sistema en que la orientación heterosexual, la división en los géneros masculino y femenino y la reproducción sexual orbitan alrededor de la pareja como proyecto primario de la intimidad de las personas, a pesar de que las últimas décadas han supuesto la flexibilización de estas normas y la extensión de los espacios disponibles para la autonomía de las mujeres y las personas LGTBIQ.

Expectativas e imperativos sociales

Las investigadoras apuntan a seis motivos o temas que, dependiendo del contexto social, aparecen en la forma de expectativas o de imperativos sociales y, ya sea tácita o explícitamente, reproducen estas normas a través de la presión social o la prefiguración de las opciones que una persona tiene ante sí: la aprobación familiar, la homogamia, el matrimonio o el compromiso indefinido, el amor romántico, la exclusividad sexual y el trabajo duro para mantener la relación.

También citan a Judith Butler para transmitir una idea esencial del marco teórico de la investigación: el desarrollo de la personalidad y el acopio del capital social necesario para sobrevivir caminan siempre sobre las normas hegemónicas de una sociedad; pero el alcance de estas no es ilimitado, y su contenido se desplaza, se reinterpreta o se suspende para formar nuevas normas, a las que se aferran las identidades y conductas minoritarias.

“En la encuesta sobre delitos de odio en España publicada por el Ministerio de Interior en junio de 2021 los principales motivos de discriminación fueron la orientación e identidad sexual, y el segundo el sexo/género”

Los estudios de caso seleccionados, 16 entrevistas de historias de vida en las capitales de Noruega, Reino Unido, Portugal y Bulgaria exploran qué ocurre cuando la conducta de las personas se desvía respecto al régimen de ciudadanía íntima de sus grupos sociales. Justamente en la fricción entre normas suelen explicitarse las expectativas y los imperativos sociales, por parte del entorno o en la interpretación de los sujetos de sus conductas y vivencias. Dependiendo de la rigidez y la presión del régimen de ciudadanía íntima, el coste de tener una identidad diferente o embarcarse en relaciones atípicas aumenta o disminuye, con efectos diversos a nivel psicológico, social e incluso económico.

Ejemplos de estos costes son la discriminación social, laboral y política: en la encuesta de 2019 de la Comisión Europea, un 43% de las personas LGTBI se sintieron discriminadas, frente a un 37% en 2017; y en la encuesta sobre delitos de odio en España publicada por el Ministerio de Interior en junio de 2021 los principales motivos de discriminación fueron la orientación e identidad sexual, y el segundo el sexo/género (la encuesta preguntaba por sucesos de los últimos cinco años), que contrasta con el registro del Informe sobre la evolución de los delitos de odio de 2020, en el que estos motivos de discriminación se sitúan en el tercer y cuarto lugar respectivamente. En cualquier caso, los factores o escenarios de la discriminación son múltiples, pero quizá pueden sintetizarse en la atmósfera de novelas como Stone Butch Blues, de Leslie Feinberg: la amenaza de la violencia y la exclusión social ensombrece los actos de afecto cotidianos.

Las políticas públicas

El estudio documental de la evolución regulatoria de Noruega, Portugal, Reino Unido y Bulgaria en el último siglo indica que los Estados europeos han cambiado de manera significativa, debido fundamentalmente al empuje de los movimientos feminista y LGTBIQ, en lo relativo a la promoción de otras formas de pareja y de vida personal, especialmente de la autonomía de las mujeres, impulsando un abanico amplio de políticas públicas: desde la sensibilización de la ciudadanía hasta la modificación progresiva de los regímenes de la seguridad social, la sanidad y la educación, pasando por el desarrollo de legislación específica en materia de igualdad.

No obstante, existe un debate acerca del margen de implementación de las regulaciones aprobadas (como apuntaba recientemente Noemí López Trujillo en un artículo para Newtral sobre la ley trans madrileña), la ampliación del reconocimiento de las políticas sociales a situaciones que no encajan en la familia tradicional y las amenazas de regresión en el reconocimiento y protección de formas de vida diversas.

La estrategia LGTBIQ de la UE, sin precedentes en la historia de la Unión, busca, entre otros objetivos, garantizar el reconocimiento de los derechos ejercidos a través de las fronteras de los Estados Miembros, de los que veintiuno reconocen las uniones entre personas del mismo sexo, quince, la adopción de parejas del mismo sexo, y cuatro, el principio de autodeterminación de género; una muestra de las divergencias en el desarrollo de las modulaciones del régimen de ciudadanía íntima en Europa.

“Los Estados europeos han cambiado de manera significativa la promoción de otras formas de pareja y de vida personal, impulsando un abanico amplio de políticas públicas”

En España, se pueden identificar algunos esfuerzos recientes por la diversificación del régimen de ciudadanía íntima en el anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI, que inició su tramitación este verano, o en la reforma tres del componente veintidós del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, consistente en la elaboración de una ley de protección de las familias y reconocimiento de su diversidad. La primera tiene como objetivo no solo la conocida y controvertida cuestión de la autodeterminación de género, sino también acabar con las terapias de conversión, la ampliación del acceso a las técnicas de reproducción asistida, la facilitación de la filiación de los bebés nacidos en parejas de mujeres no casadas, el reconocimiento de derechos a las personas intersexuales y el refuerzo de la sensibilización en el ámbito educativo, entre otras cuestiones. En cuanto a la segunda, precederá la elaboración del anteproyecto un Libro Blanco con un diagnóstico del sistema de protección de las familias en España, un análisis comparativo con otros países de la UE y recomendaciones para el desarrollo de un marco jurídico. En todo caso, sus objetivos serán: aumentar el gasto público en la protección de las familias y mejorar su cobertura legal y prestacional, especialmente de las más vulnerables en términos de riesgo de exclusión social y pobreza, como las monoparentales (de las cuales la mayoría son monomarentales).

La investigación social

Las autoras admiten que la investigación que sustenta el libro no es automáticamente generalizable, a pesar de la solidez y comparabilidad de los resultados de las entrevistas; cabe preguntarse también cómo serían los resultados de los estudios en entornos con una densidad poblacional menor y sociedades más homogéneas. Aun así, el libro ofrece un sistema conceptual y unos hallazgos preliminares útiles para futuras investigaciones con enfoques cuantitativos.

En el caso de España, sería interesante cruzar esta aproximación con los esfuerzos del CIS en esta materia hasta la fecha, en los estudios Actitudes y valores ante las relaciones interpersonales, de los años 1987 y 2002, Actitudes ante la familia, de 2014 o las más recientes encuestas Relaciones sociales y afectivas en tiempos de la pandemia de la COVID-19, de mayo y octubre, sin olvidar las preguntas que los barómetros incluyen en ocasiones.

“Las nuevas formas de relaciones afectivas e identidades no sustituyen a las existentes, ni ponen en peligro sus valores fundamentales. Más bien se produce un intercambio de prácticas y creencias que beneficia a la sociedad”

Más aún, puede explorarse así un marco teórico alternativo al ya conocido diagnóstico de las sociedades líquidas y las instituciones zombis, especialmente a sus lecturas más conservadoras que tratan de imprimir un aire decadente en los últimos cambios sociales. Es decir, sin dejar de lado problemas sociales como la soledad no querida (algunos gobiernos, como el británico y el japonés, han creado carteras ministeriales dedicadas al mismo), al que se encuentran más expuestas las personas mayores, se puede combinar un diagnóstico sobre los cambios profundos de la estructura demográfica y social europea y española con la constatación de que las instituciones sociales tradicionales gozan de buena salud, ya que la familia y la pareja son, con diferencia, la opción mayoritaria del régimen ciudadanía íntima de las sociedades europeas, de acuerdo con las encuestas continuas de hogares de Eurostat y del INE y las del CIS mencionadas anteriormente.

Todo cambia y todo permanece podría ser un buen resumen del libro, que plantea una visión posibilista y gradualista de las instituciones sociales y políticas que canalizan el afecto. Las nuevas formas de relaciones afectivas e identidades no sustituyen a las existentes, ni ponen en peligro sus valores fundamentales. Más bien se produce un intercambio de prácticas y creencias que beneficia a la sociedad.

De hecho, parece que existe una inclinación generalizada hacia la diversificación de los regímenes de ciudadanía íntima. El último eurobarómetro sobre identidad y valores arroja datos muy positivos sobre actitudes contra la discriminación y el apoyo al libre desarrollo personal, especialmente altos en la sociedad española. La dificultad reside, como siempre, en los detalles: en el apoyo a políticas públicas y prácticas sociales concretas, que son la forma en la que los poderes públicos y la sociedad civil amplían los esquemas de libertad de la ciudadanía y apaciguan la percepción de riesgos inexistentes.

 

 

José Yarza es Administrador Civil del Estado y preparador del mismo cuerpo en SKR. Actualmente trabaja en el Instituto para la Evaluación de Políticas Públicas.

 

 

 

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